Abyssinia Journeys
ጥቅምት ፳፩ ፣ ፳፻፲፱Tikimt 21, 2019Tikimt 21 Consultar

Diario · Café · 5 min

La tercera taza es la bendición

Una ceremonia del café en un salón de Adís, ronda a ronda, y por qué no conviene irse después de la primera.

Granos de café tostados machacados en un mortero de madera junto a un cuenco de granos, sobre hierba cortada, en Arba Minch

Escrito por Abyssinia Journeys

Adís Abeba · 2355 m

Primero, la hierba: recién cortada y esparcida por el suelo alrededor de un taburete bajo. Luego el incienso, olíbano sobre una brasa, y un pequeño brasero. La anfitriona lava los granos de café verde en una sartén de mango largo, los tuesta sobre las brasas y pasea la sartén para que todos respiren el humo. Es de buena educación atraerlo hacia uno y decir lo bien que huele.

Los granos se machacan en un mortero, el café molido va con agua a una jebena de barro negro y la vasija se queda sobre las brasas hasta que hierve y sube por el cuello. Después reposa sobre un aro de paja mientras se asientan los posos.

Abol, tona, baraka

La primera ronda, el abol, es la más fuerte. Se vuelve a echar agua sobre los mismos posos para la segunda, el tona, y para la tercera, el baraka, que significa bendición. Cada una se sirve desde lo alto en tacitas sin asa, en un único chorro continuo. Lo habitual es con azúcar; en algunas casas, con sal o mantequilla; y a menudo hay palomitas o cebada tostada al lado.

Todo dura una hora o más, y de eso se trata. Es cuando los vecinos se ponen al día, se resuelven disputas y circulan las noticias. Irse después de la primera taza no es exactamente de mala educación, pero la que cuenta es la tercera.

Organizamos las ceremonias en casas de familias, no en vestíbulos de hotel. Más información en nuestra página sobre el origen del café.